“…Resulta obvio para cualquiera fuera de los Estados Unidos que nuestras archimuletillas, multiculturalismo y diversidad, son fachadas que encubren (en muchos casos involuntariamente) una tendencia global a erradicar las diferencias culturales. El pilar básico del multiculturalismo (o de «honrar la diversidad», o como se quiera llamarlo) es que las personas tienen que dejar de juzgarse unas a otras —dejar de aseverar (y, gradualmente, dejar de creer) que esto está bien y esto está mal, que una cosa es fea y otra hermosa, que Dios existe y tiene estas o aquellas cualidades.
La lección que la mayor parte de la gente ha extraído del siglo XX es que, para que un gran número de diferentes culturas coexistan pacíficamente en el globo (o incluso en el barrio), es necesario que la gente suspenda el juicio de este modo. De ahí (argumento) nuestra sospecha, u hostilidad, respecto de todas las figuras de autoridad en la cultura moderna. Como explicó David Foster Wallace en su ensayo E Unibus Pluram, este es el mensaje fundamental de la televisión; es el mensaje que la gente se lleva a casa, de cualquier modo, tras llevar inmersos en los medios el tiempo suficiente. No está expresado en esos términos altisonantes, claro. Se transmite a través de la presunción de que todas las figuras de autoridad —maestros, generales, policías, sacerdotes, políticos— son bufones hipócritas, y que el cinismo descreído es el único modo de ser.
El problema es que una vez que nos hemos librado de la capacidad de juzgar lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, etc., ya no queda cultura. Todo lo que queda son los bailes folclóricos y el macramé. La capacidad de juicio, de creencia, es el fin mismo de tener una cultura…”

Neal Stephenson (1999) En el principio… fue la línea de comandos, págs. 71.72

Neal Stephenson (1999) In the beginning… was the command line (versão original em inglês).
Multiculturalism 1

Foto: Multiculturalism 1, de Robert Taylor (também na Wikipedia > Multiculturalism)

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